miércoles, abril 18, 2018

Como se vende una guerra

Trump ataca Siria como antes atacó Bush hijo a Iraq con una falsa noticia, con un falso argumento. en 2013 escribí para la Revista Teorica Nuestra Bandera, el siguiente árticulo que cobra plena actualidad.



Como se vende una guerra. 

Ginés Fernández González (Secretario de Comunicación del PCE y director del Periódico Mundo Obrero)

Los conflictos bélicos y las guerras se justifican socialmente a través del papel que juegan los medios de comunicación.

I.- ¿Cómo se vende una guerra?

Cuando en agosto de 1990 Iraq invadió Kuwait, salto la noticia: unos soldados sacaron 312 bebés de las incubadoras del hospital Al-Addam y los dejaron morir en el suelo. Un grupo de testigos declaró ante el Comité de Derechos Humanos del Congreso de EEUU sobre lo ocurrido. Entre ellos una joven de quince años que describió con todo lujo de detalle el suceso. El hecho impactó de una forma tal en la opinión pública que influyó de manera determinante en el apoyo del congreso norte americano a la invasión. Incluso el presidente Bush citó esta historia hasta seis veces en uno de sus discursos. Se trató en la ONU y dos días después esta organización aprobó la intervención militar.

Tiempo después cuando los iraquíes abandonan Kuwait, miembros de la Organización Mundial de la Salud acceden al  hospital Al-Addam y no observan apenas daños. Las incubadoras están en su sitio. Preguntando al personal, dicen que ese hecho no ha tenido lugar. Se envían observadores al lugar y llegan a la conclusión de que la cifra de niños muertos tras sacarlos de las incubadoras les parece excesiva. Nada parece encajar. Amnistía Internacional, que había realizado la denuncia, la retira y la niega. Médicos de distintas nacionalidades que estuvieron en Kuwait durante la ocupación también niegan que se hubiese producido un hecho así. Nadie confirma aquello.

Años después y como resultado de un impresionante trabajo de investigación realizado por la cadena canadiense CBC ve al luz el documental “Vender la guerra”, que en España fue emitido por La 2 de TVE, y que paso totalmente desapercibido. En él se explica cómo se llevó a cabo paso a paso una de las muchas campañas que se pusieron en marcha en EEUU para inclinar a la opinión pública a favor de la guerra de Irak.

 “Las empresas de comunicación se han convertido en grandes Holdings empresariales. Sus intereses no están relacionados con la información sino con la rentabilidad”. Pascual Serrano, periodista.

Asistimos a nuevos y vertiginosos fenómenos a escala planetaria. El acelerado desarrollo de las fuerzas productivas, de la ciencia y la tecnología ha producido cambios extraordinarios en la bioingeniería, la genética, la robótica, pero sobre todo de las (TIC) tecnologías de la información y la comunicación.

Vivimos una etapa de expansión de la globalización neoliberal por todo el mundo, unos pocos monopolios, cerca de unos doscientos, concentran y acumulan las grandes riquezas producidas por millones de trabajadores, abarcan todas las ramas de la economía, incluidas las que hoy se conocen como industrias de la comunicación, información y el entretenimiento. Este complejo industria-cultura fue absorbido en la última década del siglo pasado por los monopolios de la electricidad, la banca, la informática, la construcción, la telefonía, el agua y el armamento.

En el informe “Un solo mundo, voces múltiples. Comunicación e información en nuestro tiempo”, más conocido como Informe Mac Bride, presentado en la Conferencia General de la UNESCO en Belgrado, 1980, se alertaba ya que “la industria de la comunicación está dominada por un número relativamente pequeño de empresas que engloban todos los aspectos de la producción y la distribución, las cuales están situadas en los principales países desarrollados y cuyas actividades son transnacionales”.

Para ello en el 2002, en EEUU, y en otros países van por ese camino, se abolieron normas contra la concentración en el campo de los audiovisuales: esto les ha permitido por ejemplo, que América Online compre Netscape; la revista Time, la Warner BROS; y, la cadena de información CNN, General Electric, se ha hecho con la NBC; la firma Microsoft de Bill Gates  reina en el mercado de los programas informáticos y participa en el de los videojuegos, mientras que con su agencia Corbis domina el mercado de la fotografía de prensa; la News Corporation de Rupert Murdoch ha asumido el control de algunos de los periódicos británicos y estadounidenses de mayor difusión (The Times, The Sun, The New York Post) y posee una red de televisión por satélite (BskyB), una de las cadenas de televisión de Estados Unidos (Fox) y una de las principales empresas de producción de películas (20th Century Fox).

En la actualidad, este nivel de concentración global de los medios masivos de comunicación (radios, prensa escrita, canales de televisión, Internet, cine, videos) en monopolios globales hoy tiene dimensiones alarmantes. Conglomerados como: News Corps, Viacom, AOL Time Warner, General Electric, Microsoft, Bertelsmann, United Global Com, Disney, Telefónica, RTL Group, France Telecom, etc., concentran la mayoría de los flujos de información, opinión y entretenimiento que consume la mayoría de la humanidad. De los 7 monopolios más grandes del mundo, 4 son norteamericanos, todos ellos con fuertes vínculos con el complejo industria-militar estadounidense, capitaneados por la camarilla genocida donde destaca Ronald Rumsfeld. Esta situación no es diferente en Europa, pues, también grupos como Dassault y Largaderé – que controlan grandes medios de comunicación en Francia- se han constituido en torno a la producción de materiales para la guerra como aviones de caza, helicópteros, misiles, cohetes, satélites, etc. Como señala Ignacio Ramonet “el viejo temor se ha hecho realidad: algunos de los principales medios de comunicación están ya en manos de los vendedores de cañones”.

Sin que estos datos sean muy actuales, se conoce que el 96% de noticias mundiales lo distribuyen en 5 agencias de prensa; cuatro de cada cinco noticias escuchadas en el mundo venían de EEUU y produce más del 80% de programas audiovisuales (entretenimiento, TV, cine, video) EEUU, Japón, UE controlan el 90% de la información y comunicación del mundo. Las 10 principales empresas de telecomunicaciones controlan el 86% del mercado.

Evidentemente esto les da el poder de homogenizar ideológica y culturalmente a los pueblos; crear y manipular la opinión pública mundial, afectar la diversidad cultural a favor de la ‘cultura mundial de los monopolios’.

En este marco, los viejos paradigmas de los medios de comunicación como la imparcialidad, la independencia, la objetividad, el pluralismo caen por su propio peso; la información se ha vuelto unidireccional porque responde a los intereses de un puñado de monopolios y son éstos, de acuerdo a sus conveniencias, quienes las producen. La comunicación se caracteriza por ser veloz, abundante y por ser una mercancía; sus regulaciones no son informativas sino mercantiles, están reguladas por los empresarios y no por periodistas, señala Ignacio Ramonet.

El atiborramiento de informaciones breves, fragmentadas, descontextualizadas en realidad desinforma, distorsiona la realidad, no permite ubicar las causas reales de los fenómenos que suceden en el mundo y son manejadas de manera deliberada por estos grandes conglomerados mediáticos. Por ello podemos, aparentemente, tener mucha información sobre la guerra, pero en realidad lo que nos presentan es un espectáculo de la guerra, porque “eso vende” con lo cual se oculta las atrocidades que significa una guerra y los intereses que en ella se juegan, pero además se hace negocio con este tipo de información.


II.- Los medios y la guerra


En el contexto de la pugnas ínter imperialistas, la guerra es uno de los recursos a los que acuden para sostener o ampliar áreas de influencia y conquistar nuevos mercados, sobre todo para los negocios de la guerra. Desde la caída del Muro de Berlín, el mundo ha sido testigo de la desmembración de varios países y del desangramiento de muchos pueblos: Yugoslavia, Croacia, Servia-Herzegovina, Palestina, Afganistán, Iraq, Libia y ahora Siria han sido  y son escenarios donde los intereses imperialistas se han hecho presentes, recurriendo a distintos argumentos y pretextos para intervenir militarmente, uno resalta entre ellos la “intervención humanitaria”, de la que Jean Bricmont, que la califica como imperialismo humanitario, ha dicho Es una ideología que pretende legitimar la injerencia militar contra países soberanos en nombre de la democracia y de los derechos del Hombre. La motivación siempre es la misma : una población es víctima de un dictador y por lo tanto hay que actuar. Entonces nos sacan las referencias a la Segunda Guerra mundial, a la guerra de España y otras. Se trata de hacer aceptable la intervención. Es lo que pasó en Kosovo, Iraq o Afganistán”.

En todo este proceso de genocidio, los monopolios de la comunicación han jugado un papel perverso para imponer al mundo la ‘verdad mediática’, ésta que cuando todos los medios de comunicación dicen que algo es verdad, eso se impone, aunque sea falso. Por ello cuando todos los medios dijeron que los iraquíes eran malos, que Hussein tenía armas de destrucción masiva, eso era verdad. Esto tiene su raíz en la premisa de Goebels, jefe de propaganda de Hitler, que decía: repetir una mentira se convierte en verdad, o que repetir es demostrar.

“La maquinaria de propaganda de EEUU, junto con el fundamentalismo de sus dirigentes, ha creado una línea ideológica del bien y del mal, y demoniza al resto del planeta”. Moncho Tamames, periodista.

Estas verdades mediáticas cobran mayor fuerza después de los atentados del 11 de septiembre del 2001 y la promulgación de la US Patriot Act (Acta Patriótica), con la cual se desató todo un conjunto de acciones represivas e intervencionistas por parte de EEUU en todo el mundo, con el pretexto de combatir el terrorismo, particularmente en los países donde tenía intereses energéticos-estratégicos como Afganistán e Irak, y puso en lista a varios países que los consideró el ‘eje del mal’, estos países casualmente han sido y están siendo “intervenidos humanitariamente”.

El discurso mediático fue ubicar que el mundo cristiano y occidental (léase EEUU) estaba amenazado por el mundo salvaje e islámico (Osama Bin Laden); virtualmente, y sin ninguna discriminación, se amplió el abanico de posible intervención a cualquiera de los países donde se profesa esta religión. Así crearon las condiciones que justificaban la invasión y el genocidio en Afganistán bajo el argumento que ahí se ocultaba el líder terrorista. Lo mismo se hizo con Iraq, una profusa y sostenida propaganda que señalaba que Sadan Hussein poseía armas de destrucción masiva, que pese a las informaciones en contra del comisionado de la ONU, la verdad mediática se impuso. Hoy se pretende lo mismo con Irán y Siria.

Tras la guerra de Iraq la segunda guerra mediática fue la de la antigua Yugoslavia, y con similares parámetros, el 24 de marzo de 1999, el presidente demócrata de EE.UU Bill Clinton inicio un bombardeo de 11 semanas contra Yugoslavia. Como Bush en Irak, Clinton no tenía mandato de la ONU, al igual que Obama en Libia usó la OTAN, y su pretendida "diplomacia" para eludir la opción del bombardeo fue una falacia, porque el ataque estaba resuelto de antemano.

Semanas antes de comenzar los bombardeos, Clinton lanzó un ultimátum al presidente Milosevic: o lo aceptaba incondicionalmente el conocido como el acuerdo de Rambouillet,   o se enfrentaba a un bombardeo, el acuerdo era un documento que ningún país soberano podría haber aceptado, garantizaba a los EEUU y la OTAN "paso libre e irrestricto, y acceso sin estorbos por" todo el territorio yugoslavo y no sólo Kosovo, entre otras cosas como, que tendría que "garantizar todos los servicios de telecomunicaciones, incluidos los de retransmisión televisiva en directo, necesarios para la Operación, conforme a las determinaciones de la OTAN". De forma muy parecida a los planes de Bush en Irak unos años después, Rambouillet disponía que la economía de Kosovo "funcionará de acuerdo con los principios del libre mercado". Slobodan Milosevic rechazó la indigna propuesta para un país soberano. No rechazó la paz sino la oferta que EE.UU ya sabría que lo haría, Una propuesta que como dice el dicho: esto son lentejas, si las quieres las tomas y si no las dejas.

Las bombas cayeron sobre servia y los primeros perjudicados fueron la verdad y los responsables de trasmitirla la Radiotelevisión Serbia, en donde un proyectil aéreo mató a 16 trabajadores de medios de comunicación y demás objetivos con armas prohibidas y también el bombardeo de refugiados albaneses, supuestamente las gentes que querían proteger los EEUU.

Así fue como Bush con la excusa de que Sadam poseía armas de destrucción masiva invadió Iraq, en 1999 los funcionarios de la administración Clinton suministraron, como parte de la propaganda de campaña, asombrosas alegaciones sobre el nivel de brutalidad al que se había llegado en Kosovo. "Hemos constatado ahora la desaparición de cerca de 100.000 hombres en edad militar... Han sido asesinados", se dijo desde la administración norte americana, que más de 4.600 varones kosovares habían sido ejecutados. Como en Irak, tras se demostraron falsas esas informaciones.

En la verdadera historia detrás de la independencia de Kosovo (Sin Permiso, 2 marzo de 2008) Jeremy Scahill, ha escrito “Luego vinieron rebajas espectaculares: como ha dicho recientemente Justin Raimondo en su columna en Antiwar.com, de 100,000 se pasó 50,000, luego a 10,000, y "llegados a este punto, el Partido de la Guerra dejó ya de hablar de cifras para pasar a celebrar el glorioso triunfo de la 'intervención humanitaria'". Luego se vio que "no había habido 'genocidio': el propio Tribunal Internacional informó que se encontraron poco más de 2.000 cadáveres en el Kosovo de posguerra, incluidos serbios, gitanos y kosovares, todos víctimas de una atroz guerra civil en la que nosotros intervinimos del lado de los últimos. Toda la fantástica historia de otro 'holocausto' en el centro de Europa había sido un fraude", según Raimondo”.

No tardaron mucho los EEUU en comenzar la construcción de una gran base militar, Camp Bondsteel, convenientemente localizada en un área de tremendo interés geopolítico para Washington que fue construido por la antigua filial de Halliburton, KBR.

En Libia hemos vuelto ver como se vende una guerra a la opinión pública mundial, como en los ejemplos anteriores la primera víctima es la verdad. Las operaciones militares en Libia y la resolución 1973 que les sirve de base jurídica no son la excepción de la regla. Vuelven a ser presentadas a la opción publica internacional como necesarias para proteger a la población civil víctima de la represión indiscriminada del coronel Gadafi, cuando en realidad tienen objetivos económicos e imperialistas de lo más clásicos.

La denuncia sobre los crímenes contra la humanidad, fue una de las propagandas de la prensa de la alianza atlantica y de los periodista y medios de comunicación a su servicio, asi con tal de presentar un panorama catastrófico se empeoro la situación haciendo creer que los cientos de miles de personas que huían de Libia estaban tratando de escapar de una masacre. Las agencias de prensa, que no tenían representantes sobre el terreno y como se ha demostrado seguían las noticias producidas en la red y falseadas,  hablaron de miles de muertos y de «crímenes contra la humanidad». Los combates entre los partidarios de Gadafi y los sublevados han sido ciertamente sangrientos, pero no en las proporciones anunciadas. Nunca hubo una represión sistemática contra la población civil.

La resolución de la ONU fue la coartada para el derrocamiento de Gadafi, anteriormente amigo de los mandatarios que encabezan la coalición de la OTAN, la actuación en Libia tiene un claro aspecto económico y estratégico con el petróleo de fondo, al tiempo del inicio de la guerra se reconoció el Consejo Nacional Libio de Transición, este se constituyó en Bengasi. Se fusionó con un Gobierno Provisional creado por el ministro de Justicia de Gadafi, que se unió a los sublevados. Fue este mismo personaje, según las autoridades búlgaras, quien organizó las torturas contra las enfermeras búlgaras y el médico palestino a los que el régimen mantuvo detenidos por largo tiempo. Tras ello se le deja vender el  petróleo a países que están implicados en la acción de guerra, el derecho internacional y la los derechos humanos  no es el objetivo de la intervención, Gadafi es asesinado públicamente.

¿Porque se interviene en unos paises y en otros no? Michael Collon se pregunta en el articulo “comprender la guerra de Libia”: ¿Qué diferencia hay entre un libio, un bahreiní y un palestino?: Presidentes, ministros, generales, todos juran solemnemente que su objetivo es únicamente salvar a los libios. Pero al mismo tiempo, ¡el sultán de Bahréin aplasta a los manifestantes desarmados gracias a los dos mil soldados saudíes enviados por EE UU ! Al mismo tiempo, en Yemen, las tropas del dictador Saleh, aliado de EE UU, matan a 52 manifestantes con sus metralletas. Estos hechos nadie los pone en duda, pero el ministro de EE UU para la guerra, Robert Gates, acaba de declarar : “No creo que sea mi papel intervenir en los asuntos internos de Yemen”1.¿Por qué estas dos varas de medir ? ¿Porque Saleh acoge dócilmente la 5ª Flota USA y dice sí a todo lo que le ordena Washington? ¿Porque el régimen bárbaro de Arabia saudita es cómplice de las multinacionales petroleras? ¿Habrá “buenos dictadores” y “malos dictadores” ? ¿Cómo EE UU y Francia pueden pretenderse “humanitarios” ? Cuando Israel mató a dos mil civiles en los bombardeos sobre Gaza ¿declararon una zona de exclusión aérea? No. ¿Decretaron alguna sanción? Ninguna. Aun peor, Solana, entonces responsable de Asuntos exteriores de la UE declaró en Jerusalén : “Israel es un miembro de la UE sin ser miembro de sus instituciones. Israel es parte activa en todos los programas” de investigación y de tecnología de la Europa de los 27. Añadiendo aun : “Ningún país fuera del continente tiene el mismo tipo de relaciones que Israel con la Unión Europea”. En este punto, Solana tiene razón : Europa y sus fabricantes de armas colaboran estrechamente con Israel en la fabricación de drones, misiles y otros armamentos que siembra la muerte en Gaza. Recordemos que Israel que expulsó a 700 mil palestinos de sus aldeas en 1948, se niega a devolverles sus derechos y continúa cometiendo innumerables crímenes de guerra. Bajo esta ocupación, 20% de la población palestina actual está o ha pasado por las cáceles israelíes. Mujeres encinta han sido obligadas a dar a luz atadas a la cama y reenviadas inmediatamente a sus celdas con sus bebés. Esos crímenes se comenten con la complicidad de EE UU y la UE.¿La vida de un palestino o de un bahreiní vale menos que le de un libio ? ¿Hay árabes “buenos” y árabes “malos” ?

Según Eduardo Luque en su articulo “La crisis Siria: la gran impostura”. La llamada “primavera siria” no comienza el 4 de febrero del 2011 sino el 15 de septiembre del 2001  cuando George Bush señala a varios países, entre ellos Siria, como miembros del “eje del mal”. El subsecretario de estado John Bolton anunciaba el 6 de Mayo del año 2002 la puesta en marcha de un plan para intervenir en estos países. El 12 de diciembre de 2003 se vota la Syrian Accountability Act. Según la cual el presidente de EEUU puede atacar Siria sin autorización del Congreso. Se inicia la campaña de demonización del gobierno sirio. Los medios durante estos años se refieren al gobierno como el “régimen” y califican invariablemente al presidente como “sátrapa” o déspota dictatorial. El plan inicial de intervención prevé, en toda la zona, o  golpes de estado o la acción militar utilizando el argumento de la “intervención humanitaria”.

Continua el articulo de Luque planteando algunos ejemplos de manipulación informativa de la crisis, así “en febrero del 2011, aparece en Facebook una página que bajo el epígrafe The Syrian Revolution 2011 convoca un “día de la cólera” para el viernes 4 de ese mismo mes. Al Jazeera se hace eco de la convocatoria y la amplifica. La propuesta de movilización fue un fracaso. Nadie siguió la convocatoria. El canal catarí frente a este hecho acabó calificando al país de “reino del silencio” (sic). Es curioso que la convocatoria se hiciera en inglés y no en árabe y que de pronto aparecieran en Facebook en un solo día 80000 amigos. El diario “El Mundo” cubrió la noticia del “Día de la ira” inventando la existencia de manifestaciones masivas contra el “régimen“; posteriormente fuentes islamistas recogidas por la CNN afirmaron que el “día de la ira” se pospuso al mes de marzo”.

Como hemos manifestado anteriormente en los distintos conflictos que hemos analizado, la similitud entre el caso libio y sirio queda patente, responden al  mismo plan maestro trazado en anteriores intervenciones imperialistas. La cadena Al-jazzera, ha sido uno de los pilares de la desinformación. Su dueño es la familia real catarí desde entonces se ha producido un cambio en la línea editorial. También ha quedado demostrado a través de los llamados papeles de WikiLeaks, la estrecha relación de su director Wadah Khanfar con el espionaje de los EEUU.

A la vez desde la Red Voltaire  se informó que desde fuentes periodísticas francesas afincadas en Siria habían podido constatar que una parte muy considerable de los muertos civiles estaban vivos, sus nombres se habían sacado de la guía telefónica; algunos de ellos han aparecido en la TV siria demostrando así su existencia. La información que dan los medios del sistema solo tiene una fuente para su información, esta es el Observatorio Sirio de Derechos Humanos con sede en Londres, no se conoce a sus responsables.

Dice Luque en su articulo: “Los medios de propaganda occidental nos marcan los objetivos y los enemigos. La verdad se abre paso con dificultad. ¿Por qué hemos de fiarnos de unos medios de comunicación occidentales que como hemos visto en el caso de Irak, Afganistán, Libia….., han tergiversado la realidad hasta convertirla en una parodia de sí misma?”


América Latina también es escenario de las verdades construidas por grupos mediáticos regionales como el de Carlos Slim, el hombre más rico de América Latina, dueño de la telefonía mexicana y Emilio Azcárraga, ambos dueños de Televisa y TVAzteca, respectivamente, hoy un oligopolio. Otro personaje de gran importancia es Gustavo Cisneros de Venezuela que, entre sus múltiples negocios posee Venevisión, Chilevisión, controla una docena de radioemisoras, de Direct TV Latin y es propietario de la cadena UNIVISION que moldea las mentes de 500 millones de personas con productos como el chileno Don Francisco.

A parte de que comparten con los conglomerados mediáticos globales, la emisión de programas de entretenimiento y la información, los medios que controlan estos grupos, como en el caso de Gustavo Cisneros, se han convertido en actores políticos de primer orden en Venezuela, diseñan los acontecimientos, los imponen y los conducen. Así diseñaron y llevaron a cabo el golpe fallido de estado contra el gobierno democrático de Hugo Chávez; hoy, pese a su derrota, continuan una nueva ofensiva con la cual propagan que el gobierno de Chávez es una amenaza para la estabilidad democrática en la región, tratando de crear una situación adversa que atenúe la resistencia a una nueva intentona golpista del imperialismo. Lo mismo sucede con Cuba.


III.- El espectáculo de la guerra


Tiempo atrás, el especialista en medios de comunicación, Patrick Lamarque, que tuvo a su cargo la información del Ministerio de Defensa de Francia durante los años ochenta decía, refiriéndose al ambiente mediático de la guerra de Iraq: ‘…todo este panorama transcurre en vivo y en directo. Todo lo que pasa es visto. Y, en términos militares, abre un nuevo frente. Antes había guerra terrestre, estratosférica y marítima. Ahora tenemos el frente de la información que forma parte de la propia guerra. Al pensar lo que uno piensa, tenga la actividad que fuere, ya se es parte de la guerra”.

Y en efecto esto fue lo que sucedió con la invasión de Iraq, un gran espectáculo fue montado, donde las imágenes dominaban la vida. La campaña de relaciones públicas fue tan importante como militar. El diseño de la táctica militar y la forma como se presentaba en los medios de comunicación tenía un valor estratégico

Los horrendos bombardeos fueron televisados solo desde el ángulo en que permitían el espectáculo; la destrucción y la masacre no aparecían, por tanto no existían. Los mismos soldados revelaron en el desierto que ellos, como los demás, dependían casi totalmente de los medios de comunicación para conocer lo que supuestamente estaba sucediendo. La espectacularización universal instantánea apabulló a millones de gentes.

“Sabía que ellos no nos llevaban a un determinado sitio para que diésemos una información objetiva, sino para utilizarnos como medio de propaganda.” (Mercedes Gallego, periodísta “empotrada” en la guerra de Iraq)

Un elemento nuevo en la manipulación de la información, es el enrolamiento de periodistas que acompañan a las tropas invasoras, asignadas a cada área del ejército para realizar la cobertura, en las que el comandante de la unidad es, a la vez, el editor de la información. Nada sale sin su autorización. El control de la información es estratégico. Toda posibilidad de una información diferente simplemente es también bombardeada, como sucedió en Bagdad, donde se alojaban otros medios de comunicación, entre ellos el cámara español José Couso. Esta acción criminal fue calificada como “efectos colaterales”.

El documento denominado Visión Conjunta 2020 del ejército estadounidense, que establece los alineamientos para su perfeccionamiento, señala que “el continuo desarrollo y proliferación de tecnologías de la información cambian sustancialmente la conducción de las operaciones militares. Esos cambios en el entorno de la información hacen de ésta un posibilitador clave de la trasformación de las capacidades operativas y de la evolución del comando y control”. Sin embargo, también reconocen que no necesariamente tendrán una amplia ventaja tecnológica sobre sus adversarios en todas las áreas, “todo el incremento de la disponibilidad de satélites comerciales, comunicaciones digitales, y la Internet pública le da a nuestros enemigos nuevas capacidades a un costo relativamente bajo” señala el documento.

De esta maneta, la información está integrada a la agenda de los ejércitos como requisito para el triunfo de sus operaciones militares. Cuando se refieren a que “la información, su procesamiento y las redes de comunicación están al centro de cada operación militar”, ponen especial énfasis en las ideas, conceptos que deben y pueden generar sus operaciones. La comunicación y la información vienen a ser una de las secciones de los ejércitos que mayor atención, captación y recursos están recibiendo.

Aparte de los beneficios del comercio de armas, del control del petróleo, los mega negocios de la reconstrucción de los países arrasados, la producción de imágenes espectaculares, incluida la guerra, arrojan también grandes ganancias a los monopolios mediáticos, principalmente norteamericanos, líderes en la producción de audiovisuales. La guerra es la expresión más fiel de lo que son los estados imperialistas y es su refuerzo más poderoso. Así como el capitalismo debe crear necesidades artificiales para sus mercancías cada vez más superfluas, el Estado debe crear sin cesar conflictos artificiales de intereses que requieran su violenta intervención. El primer objetivo de los estados capitalistas es impedir o aplastar cualquier movimiento popular auténticamente revolucionario.

El espectáculo como falsificación de la realidad, está manejado por los medios de comunicación, de tal manera que por ejemplo tuvieron menor espacio las grandes marchas populares en contra del Plan Colombia y por la salida de la OXY que las grandes “marchas blancas “de Quinto y Guayaquil encabezadas por líderes empresariales y políticos retrógrados que promueven la pena de muerte, la xenofobia, el odio a los colombianos y a la delincuencia, generalmente localizada y asociada a los sectores populares que reclaman mayor armamento y efectivos policiales.

En el propósito de condicionar a la población, se utilizan los más sutiles métodos de distorsión como el uso de imágenes cargadas de emoción, (niños y niñas secuestrados, violados y asesinados), aislamiento de un hecho de su contexto histórico, limitar el debate a opciones “realistas”; que presentan puntos de vista opuestos de manera ligera, personificación de complejas realidades. (Colombiano = narcotráfico,  guerrilla, delincuencia); las masacres de los ejércitos invasores en Irak fueron objetivados con el nombre de “daños colaterales”, etc.

Para los gobiernos de izquierdas y los revolucionarios el análisis y el debate sobre el fenómeno de la información y la comunicación deben reevaluarse en sus estrategias de lucha emancipadora y revolucionaria, para darle mayor fortaleza y contundencia, teniendo en cuenta que la comunicación y su desarrollo están en directa relación con sus objetivos liberadores. Las actuaciones de los gobiernos como el caso de Ecuador, entre otros, para regular los medios de comunicación y que estos no sean controlados por el poder económico, son un paso importante hacia una información veraz e independiente de  intereses y relaciones económicas globales.

 Surge ahí, entonces, la necesidad de otro tipo de medios de comunicación y de otra comunicación: Internet con todo su potencial, Telesur, proyectos locales, son los llamados medios alternativos. Es decir, medios de comunicación no concentrados en la dinámica empresarial, no concentrados en el espectáculo de la vida sino en la vida misma, en la lucha de la vida. La única manera de lograr esto es reemplazar el espectáculo, la representación de los hechos por la palabra de los actores mismos de los hechos. Eso son los medios alternativos de comunicación, instrumentos que sirven para darle voz a los sin voz.

Medios de comunicación alternativos hay muchísimos, con una amplísima variedad en formatos, estilos, recursos y grados de incidencia.

Esta enorme gama de medios que se reconocen como alternativos tiene como objetivo primordial ser un instrumento popular, una herramienta en manos de los pueblos para servir sus intereses. Por cierto ello permite una gran versatilidad en forma en que se implementan las acciones, pero el común denominador es constituirse en un campo alternativo en contra del discurso hegemónico de la industria capitalista de la comunicación y la cultura. Ante la institucionalización de la mentira de la clase, ante la manipulación de los hechos y presentación de la realidad como el colorido espectáculo vendible al que nos someten estas agencias generadoras de información/cultura, surgen estos medios jugando el vital papel de contraoferta cultural.

Constituirse en la instancia que da la voz a los que no la tienen, ser la caja de resonancia de colectivos populares, de organizaciones de base y movimientos sociales organizados, de los pueblos, es, en todo caso, un acompañamiento de vital importancia.

Por su misma naturaleza de extra oficiales, de vivir en el sistema pero en confrontación con él, todos los medios de comunicación alternativos padecen similares problemas: desde el ataque a la seguridad más elemental cuando arrecia la marea represiva hasta la crónica falta de recursos para funcionar en lo cotidiano. Ser “alternativo”, en definitiva, impone esa situación; quien critica al statu quo  y propone otras vías de se enfrenta a los poderes fácticos, Ser alternativo –en todo-, y en el ámbito comunicativo más evidentemente aún lleva a estar en guerra continua.

Si la lucha de clases, la lucha por un mundo mas justo y solidario, por constituir una aldea global basada en el beneficio democrático de las mayorías y no solo en el de las élites, si todas esas luchas implican un combate perpetuo, el campo de las comunicaciones, dada la importancia creciente que las mismas tienen en las sociedades modernas, pasa a ser un especialismo ámbito de nuevas actuaciones.  Para ello me permito lanzar algunas ideas:

Plataformas amplias y de carácter internacional que proyecten visiones reales y alternativas de la sociedad actual con la participación de los movimientos sociales y actores políticos alternativos.

Educación y cultura alternativos, erradicación del analfabetismo y también del funcional.

Control y regularización de los medios de comunicación con criterios de popularidad y acceso de las poblaciones a la información y a las nuevas tecnologías. Control de los medios por la clase trabajadora y la mayoría social.

Construir un mensaje y una estrategia socialista de comunicación mundializada. Una iniciativa desde los gobiernos de izquierdas y revolucionarios para cambiar esta situación desde la características de cada cual, pero comprometidos con la construcción de un nuevo espacio de comunicación mas social.

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Bibliografía:

ü  UNASUR,  los medios de comunicación y la guerra simbólica. Fernando Buen Abad Rodríguez. Rebelión (31/05/2008).
ü  Nacionalismos, medios de comunicación y guerra. Gladys Ortiz. Razón  y palabra (Abril-mayo 2003).
ü  Controlar la semiótica, clave en la lucha política. Simone Santini. Periódico Diagonal (28/07/2009).
ü  Comunicación y guerra. Agenpress-info (14/10/2006).
ü   Guerra, paz y medios de comunicación. Alfareo (18/02/2008).
ü  La verdadera historia detrás de la independencia de Kosovo. Jeremy Scahill. Sin permiso (02/03/2008).
ü  Libia frente al imperialismo humanitario. Entrevista a Jean Bricmont.  Michaelcollon.info (30/03/2011).
ü  Agunas mentiras sobre la guerra de libia. Thierry Meyssan. Telesurtv.net (25/03/2011).
ü  Comprender la guerra de Libia. Michael Collon. Micahaelcollon.info (09/04/2011).
ü  La Crisis Siria: la gran impostura. Eduardo Luque (enero 2012).







 








jueves, febrero 15, 2018

Hasta siempre, la lucha sigue

Mundo Obrero
De mes en mes/enero 2018


Esta será la última vez que me dirija a vosotras y vosotros desde esta columna, espero que no sea la última ocasión que pueda hacerlo en Mundo Obrero. Es mi carta de despedida, por así decir, como director de esta cabecera histórica. Han sido trece años de satisfacciones y, por qué no decirlo, también algún que otro desagrado, pues la labor informativa tiene estas cosas.

Cuando allá por el 2004 asumí la tarea de dirigir Mundo Obrero, primero de forma transitoria sustituyendo a Javier Alcázar hasta la celebración del XVII Congreso, reconozco que fue una gran satisfacción y un honor ponerme al frente del periódico del PCE en el que habían escrito Dolores Ibárruri, Armando López Salinas, Federico Melchor, José Sandoval, Miguel Bilbatúa y tantos otros. Hacía años que había dejado de ser sólo el órgano de expresión del partido para convertirse en también un medio de información alternativo. Recuerdo los debates con Miguel Bilbatúa al respecto y las propuestas que en ese sentido realizó.

Por aquel 2004, MO se mantenía con las suscripciones y el reparto militante de las agrupaciones, que casi nunca o nunca pagaban, pues era una forma de financiación de la actividad del partido en los territorios. Así, tanto ayer como hoy MO es un medio de financiación del PCE al que, en muchas ocasiones, no se le ha prestado la atención debida por parte de las direcciones. Digo que era un periódico que se nutría con noticias de IU y del coordinador de la época concretamente, con pocos colaboradores. Estaban Pascual Serrano con sus perlas, Antonio José Domínguez y sus libros, María Toledano y su estupenda columna, Rafael Pla, Juan Carlos Rivas con cine y Ricardo Ledo en cultura -alguna de ellos aún continúan y son de gran valía-, así como los reportajes y crónicas de Fernando Blanco, con el trabajo de Guiomar Sarabia en maquetación.

Las primeras acciones fueron encaminadas a mejorar la imagen del periódico con nuevas secciones, la incorporación de nuevos colaboradores y colaboradoras y el cambio de cabecera más identificativo con el partido, según las exigencias del periodo en que tocaba trabajar, el de la recuperación del partido. Se presentó una propuesta de maquetación moderna para aquel entonces. Fue un periodo intenso y satisfactorio, aunque hay que decir que en aquella época éramos algo “conservadores” en algunos aspectos y daba vértigo la innovación. En este último periodo también contemplamos la mejora de la maquetación, pero la falta de medios y de tiempo no lo ha hecho posible.

En el segundo periodo realizamos una encuesta a los lectores y lectoras para ver qué secciones y contenidos tenían más aceptación. La respuesta mayoritaria fue que requerían más opinión y artículos en profundidad sobre los temas de interés, debido a la periodicidad. En este tiempo pusimos en marcha MO digital con la idea de ampliar la información de la actividad del partido, del proyecto estratégico y de los colectivos sociales. Hoy podemos decir que es un medio de referencia, con gran esfuerzo puesto que son menos recursos para más tareas. Aun así, con Mikel y Gema, trabajadoras de la Redacción, Raúl Álvarez de Haro, José Camó, Andrés Aranguren en esta última etapa que han colaborado en la imagen de las portadas y las fotos, así como el aporte altruista de un puñado de personas como redactoras/colaboradoras de las que ahora recuerdo David Becerra, Pedro Marset, Daniel Lacalle, Pedro Ortega, Raúl G. Hemmonet, García Rubio, Joaquín Recio, obtenemos ese milagro laico que mes a mes representa MO.

Cambiamos secciones: laboral se convirtió en trabajo y capital; incluimos una sección de opinión que no había; reorganizamos las columnas; incorporamos a los ex secretarios generales, Paco Frutos, Julio Anguita y al que fue presidente ejecutivo Felipe Alcaraz; creamos columnas fijas en las diferentes secciones, como la de Willy Meyer en internacional, Javier Navascués en economía, Javier Chamorro en conflictos laborales, la lucha contra el olvido en el Foro por la Memoria, el humor de Juan Kalvellido; nuevas aportaciones en opinión con la firma de Constantino Bértolo, Benito Rabal en contraportada, Dolores de Redondo con su retranca, Sol Sánchez, Paco Sierra y Ana Jorge en Cultura y comunicación, Iván Alvarado en teatro, Fernando Urías en Ajedrez; recuperamos a Mariano Asenjo con el tren de la memoria y a José María Alfaya.

Fue una etapa en la que buscamos y encontramos la colaboración con otros medios, a recordar con cariño y gratitud a Diagonal, El Viejo Topo y Cubainformación. Un periodo en el que se ha consolidado un potente equipo de colaboradores, como Ángel de la Cruz, Salvador López Arnal, Eddy Sánchez, Higinio Polo, José Francisco Bellod, Joaquín Arriola, Santiago González y otros muchos y muchas a los que pido perdón si no recuerdo en este momento, como a tantas otras personas que en un momento determinado han escrito para que MO saliera mes a mes.

Quisiera hacer una mención especial a quienes han colaborado con MO y nos han dejado en este periodo, Viviana Hunter, Fernández Cuesta, Armando López Salinas, Antonio José Domínguez, Eva Domínguez, Manuel de Cos, y también el alma de nuestro periódico quienes han distribuido MO y en su recuerdo a Bruno y tantos otros.

Mundo Obrero es hoy lo que es gracias a ellos y ellas, a su dedicación desinteresada, a su compromiso con una cabecera de prestigio, que es referencia en un sector de la universidad por la calidad de su contenido informativo y la valía de sus autores. Nuestra publicación es un canal de información fundamental para la militancia y los simpatizantes que mantienen su suscripción. Hemos sido conscientes de los debates sobre MO, como también de las muestras de cariño y respaldo de la militancia en los pueblos y ciudades. A todas y todas agradecerles su apoyo porque sin ellas y ellos nada de esto hubiera sido posible.

Por último, es justo reconocer que hemos tenido errores como incomprensiones, que somos el reflejo de lo que es el partido, pero todo ello es propio de la labor de informar de la mejor manera que hemos sabido, como la idea de construir un medio que sirva para la lucha de las ideas. Ahí tenemos a MO Radio, en colaboración con la Asociación Radio Comuna, que está desarrollándose y que es otra forma de informar y de llegar a más gente. Pero también es justo decir que es necesaria la colaboración de los núcleos locales para el buen fin del proyecto.

A todas y todos los que me habéis apoyado y dado aliento para seguir, GRACIAS. Y a quienes me habéis criticado y puesto piedras en el camino también, pues me habéis hecho fuerte y una mejor persona. Como dije en la celebración del 80 aniversario de MO, mis aspiraciones políticas están cubiertas por haber sido director de MO, y lo digo desde la felicidad que me da el haber recorrido esta etapa de mi vida con vosotras y vosotros. Me despido deseando los mejores éxitos al camarada Mariscal como nuevo director de MO en esta nueva etapa.

Nos seguimos leyendo en Mundo Obrero y en mi blog.

¡Hasta siempre,
Hasta la victoria siempre!

viernes, enero 05, 2018

La ecología en la Constitución. Apunte para la reforma constitucional

Por su enorme interes, reproducimos el articulo publicado en InfoLibre el 4 de enero de 2018.




Juan-Ramón Capella

De manera extraordinariamente lenta se ha ido abriendo paso en la consciencia colectiva de los españoles la existencia de problemas ecológicos. El cambio climático parece el más visible. Las instituciones públicas fomentan, mal que bien, el reciclado del vidrio y del papel.

Pero la problemática ecológica es mucho más que eso: un problema pavoroso, mundial y local.

Nuestra sociedad y las sociedades de nuestro entorno han arruinado el metabolismo entre el medio natural y nuestra especie, y hemos entrado en una relación insostenible con el medio. La sociedad industrial está liquidando los bienes-fondo, irreemplazables, de la Tierra al usarlos como combustible. Expoliamos el subsuelo y reciclamos muy insuficientemente. Hay también una ruptura del ciclo biológico en la producción alimentaria industrializada. Se ha impuesto un mecanismo económico y cultural basado en el consumismo. Creamos un problema de primera magnitud para las generaciones futuras, que habrán de afrontar el decrecimiento y una transición múltiple: transición energética, agrícola, industrial, territorial, científico-técnica y de la cultura social. Además de una probable transición demográfica. Casi sin tiempo para evitar catástrofes. La irresolución del problema ecológico global es un signo más de que nos hemos adentrado en la barbarie.

El deterioro ecológico tiene dos caras: una material, ya aludida, y otra moral: la solidaridad entre generaciones, en la que no se suele parar mientes, o al menos no suficientemente.

Resulta sorprendente que hace cuarenta años, cuando la consciencia ecológica era mucho más débil que hoy, la Constitución se refiriera al problema en su art. 45. Ahí se establece que todos tienen derecho a un medio ambiente adecuado y el deber de conservarlo, que los poderes públicos velarán por el uso racional de los recursos naturales apoyándose en la solidaridad colectiva, y que se establecerán sanciones para los causantes de daños.

¿Cómo llegó la ecología a la constitución, en aquellas lejanas fechas? Llegó de la mano del grupo comunista en el congreso, que se inspiró en la constitución portuguesa aprobada poco antes, el 25 de abril de 1976. Esta última constitución no era fruto de una transacción con el sable sobre la mesa, como la nuestra, sino de una revolución política que liquidó manu militari una dictadura con el pleno apoyo de la población. La Revolución de los Claveles se dotó de una constitución verdaderamente avanzada. Reconoce "el derecho a la insurrección contra todas las formas de opresión" (art. 47, 3). El ecológico art. 45 de la constitución española es un pálido reflejo del art. 66 de la portuguesa, en que se inspira. Ese artículo portugués dice así:
1. Todos tienen derecho a un medio ambiente de vida humano, salubre y ecológicamente equilibrado, y el deber de defenderlo.
2. Para conseguir el derecho al medio ambiente, dentro de un marco de desarrollo sostenible, le corresponde al Estado, mediante organismos propios y con la implicación y la participación de los ciudadanos:
             1. Prevenir y controlar la contaminación y sus efectos y las formas perjudiciales de erosión;
                   2. Ordenar y promover la ordenación del territorio, teniendo como objetivo una correcta localización de las actividades, un desarrollo socioeconómico equilibrado y la valoración del paisaje;
                3. Crear y desarrollar reservas y parques naturales y de recreo, así como clasificar y proteger paisajes y lugares, de manera que se garantice la conservación de la naturaleza y la preservación de valores culturales de interés histórico o artístico;
          4. Promover el aprovechamiento racional de los recursos naturales, salvaguardando su capacidad de renovación y la estabilidad ecológica, respetando el principio de la solidaridad entre las generaciones;
                  5. Promover, en colaboración con las entidades locales, la calidad ambiental de las poblaciones y de la vida urbana, especialmente en el plan arquitectónico y en el de la protección de las zonas históricas;
                 6. Promover la integración de objetivos ambientales en las diversas políticas de ámbito sectorial;
              7. Promover la educación ambiental y el respeto a los valores del medio ambiente;
             8. Asegurar que la política fiscal haga compatibles el desarrollo y la protección del medio ambiente y la calidad de vida.

Como se puede ver, la constitución portuguesa, el modelo, es más concreta y va más lejos que la española, pues emplea el concepto de desarrrollo sostenible y toma en consideración la solidaridad intergeneracional. Falta, es verdad, la idea de decrecimiento. En cualquier caso, una reforma constitucional a la altura de los tiempos ha de rebasar la actual redacción del art. 45 de la constitución de 1978.

¿Sería eso un gran cambio? Para que resultara fecundo hay que ir más lejos. Porque luego viene con la rebaja el art. 53 de la Constitución, que se refiere a la eficacia no sólo del artículo ecológico sino de todo el capítulo III  del Título I en que se enmarca, capítulo relativo a los derechos que configuran el "estado social". La tutela de estos derechos es mucho más débil que la de los derechos fundamentales y las libertades políticas; tan débil que, como es amarga experiencia común, pueden quedar casi en papel mojado.

Los iuspublicistas cortan cabellos en siete a propósito de los derechos que configuran el estado social de derecho. Dicen que estas disposiciones constitucionales no son inmediatamente preceptivas, sino más bien una guía para las instituciones, o hablan de disposiciones programáticas, o de un proceso abierto, o educativo; pero afirman que en cualquier caso no se trata de disposiciones invocables eficazmente por los ciudadanos ante las instituciones, pues es necesario preservar el principio —lo inventan ellos— de estabilidad democrática. En eso se advierte la larga mano de Huntington, Crozier y compañía, los doctrinarios de la limitación de la democracia.

Nada es verdaderamente un derecho si alguien no tiene un deber a su respecto. Se puede proclamar verbalmente el más bonito de los derechos, pero si a propósito de lo protegido por él nadie tiene un deber, ese derecho está vacío. Proclamarlo tal vez tenga algún efecto pedagógico o retórico, pero jurídicamente —y eso es lo que cuenta si hablamos de derechos— está vacío.

Nos hemos topado pues con un problema constitucional de envergadura: cómo conseguir que los derechos sociales sean verdaderos derechos y no casi piadosos deseos. La solución del problema consiste obviamente en establecer deberes para los gobernantes de las instituciones: deberes de cumplimiento de los derechos ecológicos y sociales que la constitución promete; y también deberes para los conciudadanos capaces de invertir en el país y no en las quimbambas, para generar financiación.

El establecimiento de esos deberes tiene dos aspectos: el principal es que eso es un problema de naturaleza política; sólo a partir de ahí es un problema jurídico-constitucional.

El aspecto político de los deberes de cumplimiento de los derechos sociales y ecológicos lo constituye la presión social para su materialización. Porque aún subsiste a pesar de todo una presión social, el llamado estado social, la redistribución, se mantiene, aunque muy deteriorada: hay pensiones magras, sanidad con esperas, escuela pública con pocos medios, etc. La presión, sin embargo, es fragmentaria y hace escasa mella en la afición de tantos gobernantes y dirigentes empresariales a hablar cómodamente de recortes en vez de buscar o crear los medios de satisfacer la demanda social. Es necesario constitucionalizar, cuando menos, una renta mínima de resignación para aquellos a quienes ni el empresariado ni el estado son capaces de emplear.

La presión política no disminuye la conveniencia de inventar  algún mecanismo jurídico-constitucional adicional que vuelva menos indirectamente exigibles para los ciudadanos los derechos sociales. Los constitucionalistas se podrían lucir con alguna verdadera invención. Sin inventos el derecho no es nada. Propondré, pues, una invención, muy modesta y parcial, pero innovadora de verdad: que mediante una moción suscrita por unos cientos de miles de ciudadanos se impusiera directamente un inapelable multazo a un gobernante considerado incumplidor de los deberes ecológicos y sociales que le conciernen según el capítulo III de la Constitución.

Que las multas pudieran ir también de abajo a arriba, de la Plaza al Palacio, sería el verdadero invento. A algunos eso les parecerá locura surrealista y a otros se les puede atragantar, pero seguro que el medio ambiente natural, social y político ganaría con ello.

Diciembre 2017. Juan-Ramón Capella es catedrático emérito de filosofía del derecho, moral y política.