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domingo, noviembre 29, 2015

Mucho más que unas elecciones

Mundo Obrero
De mes en mes/noviembre 2015

El 20-D no va suponer un fin de ciclo completo, como era de esperar meses atrás tras el desplome de bipartidismo en las elecciones europeas. Muchas cosas han pasado desde entonces que sitúan a las fuerzas que defienden el programa político y los signos de bipartidismo monárquico en una posible mayoría en el Congreso de los Diputados.

La aparición de Ciudadanos y el giro al centro de Podemos han venido, conjuntamente con el aguante de PP Y PSOE, a situarnos en una realidad que ha destrozado las esperanzas de muchos y muchas españolas de que era posible el cambio de sistema, derrotar el bipartidismo e iniciar un proceso constituyente hacia un sistema político y social que beneficie a la gran mayoría social trabajadora y no a una élite que durante siglos ha ostentado el poder y el gobierno en España.

Pero sí va a ver un cambio en el ciclo político en una España más plural partidariamente, en un Parlamento más fragmentado fundamentalmente en las fuerzas que se reclaman de centro-derecha y centro-izquierda. Una realidad política que puede situar la salida de la crisis en una refundación del bipartidismo monárquico o por el contrario ponerle freno al mencionado pacto con la consolidación de una fuerza rupturista, no sólo con el régimen del 78 sino con el nuevo régimen que el poder está construyendo de cara al 20-D.

IU ha cometido errores, pero ha tomado nota y ha sabido ver lo obvio, solo desde la unidad, desde la convergencia política y social es posible la derrota del sistema que oprime, roba, esquilma, elimina derechos, discrimina, trae represión y pobreza a las clases populares mientras enriquece a las minorías que sustentan el poder. Se ha implicado en un proceso costoso pero ilusionante de confluencia social y política para la construcción de la Unidad Popular como alternativa al bipartidismo político hoy construido sobre la base de cuatro partidos.

IU y otras fuerzas han intentado –en un proceso a veces no entendido y otras confuso- que hubiese una candidatura a la izquierda del PSOE, una candidatura de las fuerzas transformadoras y rupturistas. No ha podido ser. Podemos no ha querido y así lo han percibido la mayoría de la españoles. En el momento de escribir esta líneas una encuesta da a la suma de Podemos e IU casi el 28% de los votos; sería la primera fuerza política en intención de voto.

Podemos ha optado por abandonar el proyecto rupturista en la búsqueda de un acomodo institucional en el sistema dejando a Unidad Popular (IU, Clias, Decide en Común, La CHA, etc) un espacio social y político importante. Es por ello que desde Podemos lo saben y desde esa posición se entiende la opa hostil y el ataque furibundo a IU.

Un nuevo tiempo político se abre pues con la conformación de las candidaturas de confluencia en las comunidades autónomas, regiones y nacionalidades. Un nuevo tiempo que más allá del resultado en las elecciones de diciembre debe crear la fuerza suficiente para parar las agresiones del nuevo régimen y convertirse en aliado de la mayoría social para combatir las políticas de la troika e ir poniendo en pie un poder alternativo en lo económico, lo social, lo político y lo mediático.

Para la mayoría social, para las clases populares, para la clase trabajadora no son unas elecciones más. Nosotros y nosotras, que estamos comprometidos con el cambio y la transformación de la sociedad, los que tenemos el compromiso de trasmitir el mensaje, de llevar a todos los rincones y a todos los ámbitos las propuestas y la ilusión de que es posible cambiar las cosas y que a veces un pequeño cambio puede producir sacudidas mayores. Pero para eso Unidad Popular debe estar ahí.

Acabado el proceso de primarias tenemos la mejor candidatura para llevar a cabo esta tarea: Alberto Garzón como candidato a la Presidencia del Gobierno y al resto de candidatos y candidatas en cada una de las provincias. Tenemos las candidaturas y un proyecto de ruptura democrática con un sistema que va contra la mayoría social trabajadora de este país.

No son unas elecciones más, son las elecciones en las que nos jugamos el futuro, al menos en los próximos 20 años. Nos jugamos la continuidad de un régimen bipartidista 4.0 o la construcción de un sistema acorde con la defensa de los derechos humanos, la construcción de sistema alternativo para el siglo XXI.

Son unas elecciones que pueden ser el principio de algo mayor, de la construcción de un nuevo espacio político y social que tenga a la democracia participativa y a las personas en el centro de la acción política e institucional y por eso hace falta que al servicio de ese objetivo se pongan todos los recursos. Es por ello que en este proceso tenemos que volcar toda nuestra rabia, todas nuestras energías. No vale funcionar a medio gas o esperar que tal o cual dirigente lo haga por nosotros, es el tiempo de la militancia, de los simpatizantes, es el tiempo de las bases.

miércoles, octubre 15, 2014

Sin tregua contra el neoliberalismo

 Mundo Obrero
De mes en mes/ septiembre 2014

Como en el bolero de Ravel, periódicamente se repite la música en el estribillo que nos trasmite el PP. Esta vez ha sido por los datos de la creación de empleo durante la etapa estival, pero los datos de paro del mes de agosto han venido a dar al traste con la partitura de la falsa recuperación, con esa España virtual que Mariano Rajoy nos quiere vender con la complicidad de los medios de comunicación de este bipartidismo monárquico.

El PP vocero y hacedor del neoliberalismo, capataz y mamporrero del IBEX 35, peón aventajado del austericidio de la Merkel, insensible reformista, fuerte con los débiles y débil con los fuertes, así es nuestra derecha. Una derecha con la que se está produciendo una involución social y democrática al amparo de la crisis fraude que estamos pagando aquellas y aquellos que no la hemos provocado y a la que le sirven una cifras para volver a engañar a un pueblo aprovechándose de su sufrimiento y anhelo de una vida digna.

Son sus amigos, los que de verdad mandan, los que sí se están beneficiando no sólo de la crisis, también de las políticas que llaman eufemísticamente reformas o recortes y que no son nada más que un robo a la población española, un robo económico, democrático y social. Es un modelo de acumulación por la expropiación de derechos adquiridos, de las condiciones para una vida con dignidad son las que están ampliando la brecha entre los ricos, cada vez más ricos, y los que menos tienen cada vez más pobres. Decía Botín que a él si le llegaba el dinero. Los beneficios de la banca y las grandes empresas fruto de las “reformas” crecen. Del otro lado, la pequeña y mediana empresa no recibe créditos, las familias tampoco, los salarios son de pobreza. La manida recuperación no llega a la mayoría social, no llega a las y los trabajadores, es macroeconomía, para ellos la microeconomía no es una prioridad de forma coherente, están para defender a los de su clase.

El gobierno, los empresarios, los medios de comunicación nos quieren vender que estamos “en la senda del crecimiento”, pero de sus fortunas y de la pobreza en nuestro país. La OCDE ha avisado al gobierno español de la necesidad de subir los salarios ante el riesgo de pobreza. No es la primera vez. Los datos del paro demuestran lo débil del modelo económico español y los efectos malévolos de la reforma laboral. Leyes que recortan los derechos de expresión y de manifestación, leyes que nos llevan al pasado con la reforma del aborto y los derechos de las mujeres, leyes que atan a la juventud al trabajo precario y mal remunerado. El bipartidismo monárquico nos quiere prisioneros de las condiciones de pobreza y el enfrentamiento entre trabajadores, entre las personas, para despistar del verdadero objetivo contra el que la clase trabajadora y la mayoría social debemos luchar: el gobierno del PP y los partidos que siguen las políticas de la troika. Las marchas por la dignidad nos han marcado el camino y nos convocan a nuevas protestas para la semana del 22 al 29 de noviembre contra los poderes que están aplastando al pueblo. Y les decimos: no nos vamos a dejar pisotear, vamos a vencer.

No a esta “et genimina socialem” (paz social) impuesta, no al trágala de unas políticas que empobrecen y llevan a las clases populares a situaciones de vida degradantes y miserables.

No habrá paz social mientras haya un parado o una parada, mientras haya un niño sin poder comer, mientras se ahogan los derechos de las mujeres y se niegue un futuro con dignidad a nuestra juventud. No habrá paz social mientras nos sigan robando nuestros derechos, nuestras condiciones de vida, mientras nos intenten poner la mordaza ante sus agresiones, mientras nos recortan la democracia, mientras nos recortan los salarios, mientras se quedan con lo que es nuestro: con lo público.

Las y los comunistas, tenemos tradición, organización y cultura de lucha, en defensa de los intereses de la clase trabajadora, de los intereses de los que menos tienen, de la democracia. Nuestros militantes han sido asesinados, torturados, encarcelados, apaleados -no todos pueden decir lo mismo, ni antiguos, ni emergentes actores políticos y sociales-. Por ellos luchamos y para ellos pedimos respeto. Tenemos tradición en la unidad de la clase, de las luchas contra el fascismo, ahí está IU, por eso decimos lecciones: las justas.

Invitamos a todas y todos los que están por un proceso de construcción de una nueva realidad, de una revolución democrática, en defensa de la mayoría social trabajadora a que se sumen, confluyan con nosotros en esta “nihil societatis genimia”. No a la paz social; lo que hace falta es luchar contra la patronal, los gobiernos de la troika, la corrupción y contra los ladrones de sueños de la sociedad. En las luchas nos vemos y como siempre en la fiesta del PCE.